Dinámica: uso de diferencias dinámicas como recurso expresivo musical

A lo largo del siglo XIX, los compositores encontraron la necesidad de dejar instrucciones en la partitura de los matices dinámicos o de intensidad escribiendo información sobre con qué volumen debía sonar cada parte instrumental con abreviaturas. Por esta razón, es habitual identificar el concepto de dinámica con los matices dinámicos, es decir, con las anotaciones como piano, forte o crescendo.

Sin embargo, en tanto que categoría analítica de la música, cuando hablamos de dinámica deberemos incluir la información tanto de éstos matices explícitos de intensidad (piano, forte o crescendo) como de las variaciones o inflexiones de intensidad relacionados con la realidad concreta de la música, esto es, «el flujo de intensidades que se producen a través de la confluencia de fuerzas que produce la textura musical a lo largo del recorrido», es decir, las dinámicas implícitas que conforman su textura a lo largo del recorrido sonoro.

Tipos de recursos dinámicos:

  • dinámica estable: cuando una obra o una parte de la misma (el estribillo, por ejemplo) tiene un volumen que contrasta con el resto. Parece ser que fue la dinámica más habitual en las primeras etapas de la historia de la música (Medieval y Renacimiento, primer Barroco). El volumen concreto que se utilizaba dependía del lugar, de la función de la música, de los instrumentos disponibles y de las convenciones musicales de la época. Esta estabilidad de cada sección dejaba márgenes para marcar/acentuar determinadas palabras, matizándolas. En el caso de notas largas era habitual ir aumentando el volumen (crescendo sobre una nota) lo que también estaba relacionado con el tipo de instrumentos (aerófonos de metal) típicos de esa época.
  • dinámica en terrazas (o contraste): Se caracteriza por enfrentar varios niveles de volumen distintos. Es muy habitual en la música barroca casi siempre como resultado de la arquitectura musical. Este recurso tiene su origen en el canto antifonal y canto responsorial (típico de la música religiosa de la Edad Media) y a finales del Renacimiento y durante el Barroco será uno de los recursos tímbricos más utilizados:
    • policoralismo: A finales del XVI G. GABRIELI se comienza a utilizar dos (o mas) coros (vocales o instrumentales) en una misma obra. Los coros unas veces se alternan y otras tocan simultáneamente, provocando así un efecto tímbrico que se conoce como policoralismo.
    • efecto eco: un fragmento musical es repetido inmediatamente con una sonoridad más suave. A finales del XVI este recurso es muy habitual tanto en otras vocales (Lamento de la Ninfa MONTEVERDI) como instrumentales (Fantasías en eco para órgano de SWEELINCK )
    • forma concierto: efecto tímbrico que provoca la alternancia de un solista y un conjunto musical mayor (tutti). Durante el siglo XVII este tipo de contraste se convierte en la forma concierto grosso. Corelli: Concierto grosso en sol op 6 nº8 (Allegro) :
  • dinámicas de transición: lo característico de las dinámica de transición son las transiciones entre los distintos niveles de intensidad específicos: el aumento o disminución gradual del volumen musical. En la notación se expresa mediante reguladores (< >) y los términos cresc. y decrecendo o dim.
    Durante el siglo XVII y gracias a la evolución en la construcción de los instrumentos, surje la necesidad de aumentar la transición en los matices dinámicos. Las primeras indicaciones de crescendo y decrescendo en la notación musical, llegarán a finales del XVIII (preClasicismo): La orquesta de la corte de Mannheim hacia 1760 con Stamiz, desarrolló una técnica de interpretación del crescendo-decescendo casi legendaria.
    Estas transiciones de los distintos niveles del intensidad, se fueron haciendo cada vez más graduales y extensas, que luego terminaban con súbitos pianíssimos, acordes sforzandi o tutti inspirados claramente en truenos. Este tipo de recursos de contrastes de intensidad evolucionaron rápidamente durante todo el Clasicismo hasta el mundo de ser una de las claves de la música Beethoven.

En resumen, durante el siglo XIX, aumentaron y se enriquecieron considerablemente las posibilidades dinámicas gracias,

por un lado, a los cambios en la construcción de instrumentos y la ampliación de los conjuntos musicales (tamaño de las orquestas) y,

por otro, el protagonismo sonoro/tímbrico fue adquiriendo independencia de la experiencia rítmica, armónica, melódica. Ejemplo, WAGNER: el preludio de La Walkiria