Textura: combinación momentánea de diferentes líneas melódicas

La textura cambia en la música a cada momento: uno de nuestros objetivos como analistas consistirá en descubrir qué generalizaciones nos resultan útiles para definir nuestras observaciones en materia de textura de una sección, una parte o un movimiento completo. Estos detalles de la disposición vertical de la música se suelen describir con términos como delgado o grueso, simple o duplicado, continuo o entrecortado, equilibrado o cargado de arriba/abajo…

Denominaremos textura a “combinación particulares y momentáneas de diferentes sonidos”. (LaRue)

En el transcurso de la historia de la música han surgido diferentes tipos de texturas musicales, fruto de una serie de convenciones compositivas:

  1. Homofónico, homorrítmica o en acordes: estilo de textura caracterizado por coincidencia de melodías que fluyen con el mismo ritmo;
  2. Polifónico, contrapuntístico, fugado: estilo que presentan una textura cuyos hilos melódicos se mueven con independencia rítmica;
  3. Polaridad melodía-bajo: textura caracterizada por dos violines y un bajo continuo.
  4. Melodía más acompañamiento: trama temática acompañada por acordes, típica de música del clasicismo y romanticismo;
  5. Textura especializada por secciones: instrumentaciones más sofisticadas, desarrolladas por compositores para producir efectos orquestales.

 

Ejemplos de texturas: unísono orquestal (Vivaldi), unísono de dos líneas melódicas (fuga a 2 voces de JS Bach), unísono orquestal (Mozart), un acorde arpegiado unísono orquestal (Beethoven); unísono orquesta en sección grave (Rimski Korsakov), cuarteto con piano (Messiaen: cuarteto para el final de los tiempo), Ligeti (Bagatela nº2).

 

Ejemplo de texturas:  imitación, contrapunto imitativo