La leyenda del papa Gregorio Magno

En el siglo VI, el papa Gregorio Magno (590-604 ) unificó la música que se cantaba en los monasterios de Europa. Gracias a ello, la música fue, durante muchos años, casi el único punto en común de todos los pueblos de Europa. Este canto unificado se llama canto gregoriano.

Saint-Gregoire-le-Grand-inspire-par-lEsprit-Saint-RegistrPero, ¿compuso San Gregorio todos esos cantos? Y, si fue así, ¿cómo consiguió convencer a todos los monasterios y abadías europeos de que dejasen de cantar sus antiguos cantos litúrgicos y adoptasen el nuevo canto gregoriano?

Como narra el musicólogo Gulio Cattin (Historia de la Música, ed. Turner)

Revestido con los parametos oficiales, con el estilo y con un gran códice entre las manos, mientras la paloma (símbolo de inspiración divina) le sugiere los textos y las melodías litúrgicas: éste es el esquema iconográfico del papa Gregorio I transmitido por las miniaturas de inmunerables fuentes litúrgicas medievales.

gregory-smallEsta descripción de numerosas miniaturas de la época revela cuál era la convicción o creencia que circulaba durante la Edad Media que atribuía a San Gregorio un papel directo y esencial en la composición de los cantos litúrgicos de Occidente. Hata tal punto que se impuso a este repertorio de melodías la denominación de «gregoriano».

La autenticidad de esta tradición fue puesta en duda por primera vez en el siglo XVII. Más tarde, durante todo el XIX, el problema volvió a plantearse y los historiadores de la música llegaron a la conclusiones mas fiables.

03marzo12a SanGregorioMagno-1En el siglo VI, el papa Gregorio I (San Gregorio Magno) inicia proyecto de unificación de la litúrgica cristiana en Occidente. De esta forma mandó reformar, ordenar y codificar el repertorio del canto litúrgico a un grupo de expertos en música. Lo que está claro es que el papa no fue parte activa en la composición de dicho repertorio. Para ello busca a los mejores estudiosos de la música y los cantos sagrados que había en Europa, a los que se les denominaron Schola Cantorum, que dedican todo su tiempo al estudio y composición de música.

Esta Schola se encargará, por un lado, de recopilar los cantos antiguos y modernizarlos, es decir, transformarlos en un estilo mas elaborado; y, por otro lado, componen algunos cantos nuevos (introitos e himnos). De esta forma, uniendo parte de la liturgia antigua romana y agregando elementos nuevos, construye el canto romano reformado.

20110405_00014A mediados del siglo VIII (750) la situación política de Francia y Roma se vio amenazada, por lo que, los reyes de ambos reinos, decidieron prestarse mutua ayuda firmando una alianza. Esta alianza se firmó en Saint-Denis en el año 756.

De esta forma surgió el mestizaje cultural y musical entre ambos reinos: los cantores galos conocieron melodías romanas reformadas de las que adoptaron su estructura y forma, aunque mantuvieron sonoridad y ornamentación del galo. A partir del siglo IX (año 800) con la subida al trono de Carlomagno, se prohibe en las misas cristianas el canto de las canciones litúrgicas antiguas (galicana, ambrosiana, celta, bizantina) y se oblica a todos los monjes a aprender los cantos del nuevo repertorio romano-carolingio, que es al que, a partir de ese momento, denominan canto gregoriano.

Resumiendo, el papa Gregorio I unificó en el siglo VI los cantos que la Iglesia católica empleaba para los rezos en sus distintos territorios y, además, escribió su letra en un antifonario (libro que recoge los salmos, himnos y cánticos de los libros canónicos) que quedó depositado debajo del altar de San Pedro de Roma y custodiado por una cadena de oro. Con ello, se pretenció que en todos los lugares de culto se cantara lo mismo.

SanGregorioMagno-1Esta colección de cantos se distribuyó en códices con notación musical por toda Europa a lo largo del siglo VIII. Se convenció a todos los creyentes difundiendo la leyenda de la paloma es decir, el bulo de que este repertorio de canciones habían sido dictadas al oído del papa Gregorio por «boca» de una paloma que representa la inspiración divina. Repertorio por lo tanto de origen divino y al que se denominó, desde entonces, canto gregoriano, en honor a este papa, constituyendo así la música oficial de la Iglesia católica hasta hace muy pocos años.